lunes, 8 de diciembre de 2008

Roger Waters - Manzanas y Ladrillos

ROGER WATERS

Bajista y letrista de Pink Floyd
Roger Waters es autor de “Money”, una de las líneas de bajo más legendarias del Rock.


George Roger Waters nació el 6 de Septiembre de 1943 en Great Bookhamm, Surrey, un pueblo situado a unos pocos kilómetros de Londres. Su padre, Eric Fletcher Waters, murió durante la invasión británica a Anzio, Italia. Roger recuerda: “Mi padre fue asesinado en la guerra cuando yo apenas tenía tres meses; yo fui educado en Cambridge, Inglaterra, por mi madre, que era maestra de escuela. Ella no alentó mi creatividad, prefería la ceguera de la época, a cualquier precio, no tenía interés en la música ni en el arte, y no quería saber nada de todo eso. Solo le interesaba la política. . . en realidad, yo no tuve una infancia feliz”. Waters se pronuncia sobre su amigo y vecino Roger Keith “Syd” Barrett. Legendario integrante de Pink Floyd, y cofundador del grupo, junto a Waters.

“Syd Barrett (que era un par de años más joven) y yo, llegamos a ser grandes amigos en Cambridge. Teníamos intereses similares: el rock & roll, el peligro, el sexo y las drogas, probablemente en ese orden. Yo tenía una moto, antes de irme de casa, y nosotros dos la utilizábamos para hacer viajes locos por todo el país. Salíamos a viajar de noche, increíblemente peligroso, pero sobrevivimos de algún modo. Esa época (1959 a 1960) fue de tiempos vertiginosos. Había mucho flirteo con Allen Ginsberg y la generación “beat” de poetas Americanos. Cambridge era un pueblo de universidad, y había una vibración muy fuerte de pseudo intelectualidad. Era justo el momento en que comenzábamos a salir de la depresión de la posguerra y comenzábamos a entrar en algún tipo de crecimiento económico”.

Esta bonanza económica permitió a Roger poder comprarse una guitarra. Roger explica la motivación de dedicarse a la música. “El coraje para tocar la guitarra me vino de un hombre que era profesor en mi primer año en la Escuela de Arquitectura, en Londres. Él me alentó a traer la guitarra al aula. Si yo quería sentarme en un rincón y tocar la guitarra, en momentos dedicados al diseño y la arquitectura, a él le parecía bien. Fue mi primer sentimiento de ánimo. Antes, yo había hecho una o dos tentativas débiles para aprender a tocar la guitarra, eso fue alrededor de los catorce años, pero renuncié porque era demasiado difícil. Me dolían los dedos, y lo encontré muy duro, no lo podía manejar. En el Politécnico me relacioné con personas que tocaban en bandas, aunque yo no podía tocar muy bien. Canté un poco y toqué la armónica y la guitarra. Syd y yo siempre decíamos que cuando él saliera de la escuela de bellas artes, le convertiría, inevitablemente, en un gran pintor, él y yo empezaríamos una banda en Londres. De hecho, así fue, yo estaba en una banda, y él se unió a ella”.

Antes del primer álbun de Pink Floyd, Roger Waters dejó sus estudios, motivado por la política conservadora de entonces y por la busqueda de un éxito que le llegaría más tarde con un single que recordaba sus años de estudios. “Another Brick In The Wall;,Part 2” fue el single de promoción del doble álbum. Numero 1 en las listas de éxitos de medio mundo, a pesar de haber sido prohibido en varios países. “El único otro single significativo en mi carrera fue “Money”, de “The Dark Side Of The Moon”, era el único que había tenido un impacto similar”. Es aquí, en esta canción, donde Waters saca toda su rabia contenida durante tantos años contra la educación que había recibido:

“Aborrecí la escuela, especialmente después de ir a la escuela Grammer. Aparte de los momentos de diversión, que adoraba, aborrecí cada segundo que estuve allí. Quizá excluiría el final, cuando ya era un adolescente, e ir a la escuela era sólo una confrontación entre “nosotros y ellos”.

“Nosotros” éramos apenas unos pocos amigos que formábamos un grupo exclusivo, bastante violento y revolucionario. Eso era divertido, y gocé de la violencia de destrozar la propiedad de la escuela. La mentalidad de la escuela Grammer en aquel momento era terriblemente retrasada, en comparación con las mentes jóvenes de personas que trabajaban en la educación a finales de los cincuenta, y les tomó mucho tiempo alcanzarlos.

De algún modo, en las escuelas Grammer se utilizaban todavía los métodos anteriores a la guerra: donde se veía una mancha de sangre, lo mejor era mantener la boca cerrada, pero nosotros no estábamos preparados para eso. Todo ello degeneró en una violencia clandestina muy organizativa contra la propiedad de la escuela, incluso con bombas, aunque jamás nadie salió herido.

Recuerdo que una noche, cerca de 10 de nosotros nos reunimos, porque habíamos decidido que un tipo (el hombre a cargo de la horticultura) necesitaba una lección. Él tenía un árbol muy particular de manzanas golden que era su orgullo y su alegría, y que él protegía a toda costa. Entramos en el huerto con escaleras y nos comimos todas y cada una de las manzanas del árbol, sin dejar una sola.

Así que a la mañana siguiente fue sencillamente maravillosa. Nosotros nos fuimos terriblemente cansados y empachados de manzanas, pero llenos de un sentimiento de verdadero logro”.